• La creación de mapas estructurales y de sus conexiones en reposo, físicas para el desarrollo de nuevas formas de registro continuo, y dinámicas puesto que perciben el mundo y gobiernan la acción.
  • Otro desafío necesario, es el de crear un censo de células básicas del cerebro, pendiente de establecer.
  • Un nuevo objetivo concurre entre la “vinculación de la conducta humana con la actividad neuronal”, en parte porque existen numerosas interacciones posibles que se pueden interponer entre conjuntos de neuronas. Hasta la fecha, incluso en circuitos relativamente simples de 300 neuronas, desconocemos su funcionamiento. ¿Cómo será el caso en el cerebro humano para el que estimamos, al menos, 80 mil millones de neuronas?

Para seguir avanzando, hemos de aprender a combinar los conocimientos de la biología molecular con el estudio de la cognición y la computación, alcanzando estamentos de vanguardia como la psicología cognitiva. Resulta complicado, en la actualidad, entender la mente sin implicar a la psicología y a la ciencia cognitiva, aunque su error ha perdurado durante mucho tiempo. Por ello, la integración de distintos especialistas en un equipo interdisciplinar resulta imprescindible.

La unión de los neurocientíficos, con físicos, químicos e ingenieros ha propiciado avances sustanciales en el conocimiento del cerebro y de sus procesos lógicos, provenientes en muchas ocasiones de la inteligencia artificial y últimamente de la psicología y la lingüística a través de la estructuración dinámica del pensamiento y del lenguaje. En contadas ocasiones proviene exclusivamente de la neurociencia, fruto de prejuicios e intereses individuales, estructuras de equipos inadecuadas y especialmente tardas en percatarse de esa necesidad de agrupación y desarrollo del trabajo en equipo.

Con el informe del 2013, de los Institutos Nacionales de Salud Norteamericanos, sobre “un mapa en el futuro de la neurociencia”, impulsado por el presidente Obama, se comprende mejor el reto de los especialistas implicados y liderados por el científico español Rafael Yuste, y una certera afirmación constituye una rotunda sentencia “incluso cerebros muy pequeños, son enormemente complejos”, y es basta, por tanto, la tarea que nos queda por delante.

La Organización mundial de la Salud estima que los trastornos neurológicos afectan a más de mil millones de personas en todo el mundo, y a nuestro país por proporcionalidad le corresponderían 7,5 millones anuales, por lo que avanzar en el conocimiento y la comprensión del entramado cerebral nos corresponde a todos nosotros. Es preciso buscar las sinergias adecuadas público-privadas para promocionar la exploración de la neurociencia, incentivando el interés de las personas para colaborar entre sí, políticos, empresarios e investigadores.

Los jóvenes científicos necesitan las mejores condiciones para desarrollar su labor, hemos de proporcionarles los medios físicos, técnicos y humanos para qué ejerzan su actividad con dignidad. Todos los ciudadanos debemos concienciarnos e implicarnos, sin distinción de tendencias o credos político-religiosos, Tenemos que completar la tarea que iniciamos con su formación, es una estafa y una burla abandonarlos a su suerte para que otros se aprovechen. No es momento de eufemismos ni de monsergas repetidas hasta la saciedad por algunos políticos de tres al cuarto que se les llena la boca glosando fantasías que ya nadie cree y a nadie convencen. El momento de la recuperación económica que se vislumbra, debe aprovecharse para llevar a la práctica acciones reales y no hipótesis de trabajo creando comisiones que nunca funcionan, concretan ni resuelven. Pasemos a la acción sin pérdida de tiempo.

La apuesta por la investigación desde hace años con potentes inversiones económicas por algunos países, ha propiciado la creación por Brainsway LTD, una empresa pública Israelí, de un Sistema de Estimulación Magnética Transcraneal Profundo, de gran utilidad para el tratamiento de enfermedades psiquiátricas y neurológicas como la depresión, el dolor intratable, la esquizofrenia, el Ictus…, aprobado por la CEE (CE), USA (FDA), Japón, Canadá…, desde hace algo más de un año.

Uno de estos sofisticados equipos ha sido recientemente adquirido por “Neurocavis” y se encuentra instalado en el Hospital La Milagrosa de Madrid, ofreciéndose como primicia en España para las personas que lo necesiten. Un equipo interdisciplinar de especialistas le informará y le orientara de si es o no candidato/a para el tratamiento.