Neuromodulación

Hay momentos en la vida en los que las preocupaciones, las dificultades cotidianas o las relaciones con nuestro entorno pueden afectar a cómo nos sentimos. No siempre podemos cambiar lo que nos sucede, pero sí podemos aprender a comprenderlo, afrontar las dificultades y encontrar nuevas formas de sentirnos mejor.

El bienestar psicológico no significa estar siempre felices ni vivir sin problemas, consiste en cuidarnos, mantener relaciones satisfactorias, recuperar pequeñas ilusiones y encontrar aquello que da sentido a nuestra vida.

Pasar por un mal momento no significa ser débil ni tener una mala actitud ante la vida. A veces, las circunstancias nos desbordan y necesitamos comprender mejor lo que nos ocurre, recibir apoyo y descubrir nuevas formas de afrontar la realidad.

Atravesar una época difícil no significa necesariamente padecer una enfermedad. Sin embargo, cuando el malestar se mantiene o empieza a afectar a nuestra vida cotidiana, conviene no dejarlo pasar.

¿Cuándo podemos hablar de una pérdida de calidad de vida?

No existe un plazo único que permita determinar cuándo el malestar se convierte en una pérdida de bienestar o cuándo puede indicar un problema de salud.

Un criterio práctico es observar si, respecto a nuestra situación habitual, hemos perdido parte de nuestra capacidad para disfrutar, descansar, relacionarnos, mantener nuestras actividades o afrontar las obligaciones cotidianas.

Las guías clínicas destacan la importancia de valorar conjuntamente la duración del malestar, su intensidad y sus consecuencias sobre el funcionamiento personal y social, aunque la duración sea relevante no debe prevalecer sobre la gravedad.

Si durante la valoración se identifican síntomas que pudieran sugerir un estado depresivo u otro problema de salud mental que requiera una atención específica, contará con la valoración profesional correspondiente. El psiquiatra, la psicóloga del centro y el equipo médico determinarán las medidas más adecuadas, incluida una evaluación clínica más completa.

Nuestro objetivo es ofrecer una atención responsable y personalizada, diferenciando las dificultades propias de la vida cotidiana de aquellas situaciones que requieren una intervención sanitaria específica.

¿Cómo le ayudamos en Neurocavis?

La entrevista personal nos informará acerca de sus circunstancias, el tiempo que lleva sintiéndose así, la intensidad del malestar y su repercusión en la vida cotidiana.

El cuestionario utilizado WHO-5, es un instrumento breve que permite evaluar el bienestar psicológico y disponer de una referencia inicial para observar su evolución.

Estudio de tolerancia a la Estimulación Magnética Transcraneal profunda (EMTp). Esta máquina genera pequeños pulsos de energía indoloros, que aplicados en el cuero cabelludo permiten la selección de los pacientes.

Con la información de estos tres aspectos, le propondremos pautas y hábitos saludables adaptados a sus necesidades para ayudarle a superar su malestar y mantener las mejoras en el tiempo.

El tratamiento se aplica diariamente a lo largo de tres semanas y una vez por semana durante las tres siguientes. Cada sesión tiene una duración de 25 minutos.

En la actualidad, la Neuromodulación ha demostrado utilidad clara en:

  • Enfermedad de Parkinson avanzada mediante estimulación cerebral profunda.
  • Dolor neuropático refractario (incluyendo miembro fantasma y determinados casos periféricos).
  • Epilepsia farmacorresistente en pacientes seleccionados.
  • Trastornos mentales (Depresión mayor resistente, ansiedad, depresión comórbida, TOC y dejar de fumar) mediante estimulación magnética transcraneal profunda.

Fuera de estas indicaciones, los resultados son variables, limitados o aún experimentales.

Nuestra experiencia en Estimulación Magnética Transcraneal

En Neurocavis contamos con casi 20 años de experiencia en Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), tanto superficial como profunda, trabajando con equipos de Medtronic y BrainsWay. Esta trayectoria nos permite abordar cada caso con experiencia clínica, rigor y prudencia, valorando la posible utilidad de la estimulación dentro de un programa individualizado de bienestar y calidad de vida.